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Que el ejercicio aporta múltiples beneficios al organismo no es un secreto. Es un excelente regulador en el control de peso, previene enfermedades, reduce el estrés y mejora la memoria.

Del mismo modo, son sobradamente conocidas las virtudes del sexo. Refuerza el sistema inmunológico, reduce la presión arterial y alivia el estrés y la ansiedad.

Pero ¿sabías que entre ambos se benefician mutuamente? Si quieres conocer un poco más sobre la relación entre ejercicio y sexualidad, sigue leyendo.

Ejercicio y sexualidad 1

 

Fuera mitos

De entrada, vamos a tirarte por tierra algún concepto erróneo. Mejor aclarar términos desde el principio para que nadie viva de ilusiones.

El sexo quema calorías, aporta múltiples beneficios al organismo y genera actividad en la función endocrina, pero no se considera ejercicio físico como tal.

Por supuesto que supone un esfuerzo físico y es, en sí, una actividad de trabajo cardiovascular, pero no insistamos: el gasto calórico resultante de una relación sexual ronda la insignificante cifra de 100 calorías.

Vaya por delante que hay encuentros sexuales más apasionados que otros, y que cualquier actividad diaria que suponga un esfuerzo corporal podríamos considerarla como gasto calórico diario. Pero al César lo que es del César.

El acto sexual no es ejercicio físico entendido este como una actividad de mejora de la salud y el bienestar personal que implica el fortalecimiento muscular, la pérdida de grasa corporal o el desarrollo de las capacidades físicas.

Así que olvídate de sustituir el gimnasio por el sexo. ¡Pero compleméntalos!

 

Ejercicio y sexualidad: combinación ganadora

Combinar sexo y ejercicio practicados de manera regular aporta múltiples ventajas a nivel físico y mental. No solo te aportarán un mayor rendimiento deportivo, sino que pondrá en valor tu capacidad amatoria.

Tanto el ejercicio físico como las relaciones sexuales aumentan los niveles de hormonas de nuestro cuerpo, mejorando nuestro estado físico y mental al elevar la autoestima y aportar al organismo vigor y fondo físico.

La liberación de adrenalina, testosterona y endorfinas durante el desarrollo de ambas actividades beneficia a nuestro organismo ayudando a mantener la masa muscular, mejorando el estado anímico y potenciando el rendimiento físico tanto en la cama como en el gimnasio.

La práctica del ejercicio físico y una vida sexual activa de forma habitual nos ofrece grandes beneficios y puede favorecernos en ambas direcciones:

 

Más ejercicio, menos estrés.

Las tensiones diarias, el agotamiento mental y los estados de ansiedad pueden llegar a matar el deseo sexual debido a la producción de cortisol.

La actividad física produce hormonas como las endorfinas, que potencian la sensación de felicidad mediante la producción de cortisol; la dopamina, motivadora y activadora del centro del placer o la serotonina, esa gran catalizadora del estado de ánimo.

La práctica frecuente de ejercicio físico mantiene los niveles de testosterona equilibrados, produciendo una mejora anímica y un aumento del deseo sexual.

Es evidente que el ejercicio no solo aporta ventajas a nivel corporal que mantienen una condición física saludable, sino que actúa directamente sobre nuestro bienestar psicológico y nuestra libido.

 

Entrena tu rendimiento sexual

Como cualquier otra actividad deportiva, en lo que respecta al sexo también podemos mejorar la condición física. Por usar un término relacionado con ambos conceptos: podemos “entrenar” el rendimiento sexual.

No te emociones (ni te agobies). No es necesario prepararse para las olimpiadas. Para entrenar la capacidad sexual es suficiente con mejorar las capacidades físicas siendo más activos físicamente.

 

Soy sexy… y lo sé

¿Recuerdas la canción? I´m sexy and I know it. Pues es una verdad como un templo. El ejercicio practicado de forma regular es un estupendo complemento para incrementar los recursos de autoestima.

Las rutinas deportivas y la mejora de la condición física afianzan la confianza en uno mismo y esa confianza nos acompaña a todas partes. Incluso a la cama.

Practica ejercicio físico de forma regular y disfruta de una autopercepción más positiva. Siéntete atractivo/a, con mayor seguridad. Sexy, en definitiva. Estar de “guapo subido” aumentará tu predisposición a una mayor y mejor vida sexual.

Ejercicio y sexualidad 2

 

Mejora cardiovascular

No son pocas las investigaciones que avalan que la mejora cardiovascular derivada de la práctica de ejercicio físico beneficia los encuentros sexuales.

Durante la práctica sexual, los vasos sanguíneos se dilatan para que las zonas erógenas reciban una mayor cantidad de sangre. Un buen flujo sanguíneo beneficia y potencia las erecciones, tanto las masculinas como las femeninas.

Por lo tanto, incorporar ejercicios cardiovasculares a las rutinas deportivas (running, natación, ciclismo…) aumenta la respuesta sexual y mejorará sustancialmente la calidad de los orgasmos. Eso sí, no nos olvidemos de entrenar también modalidades de alta intensidad y de fuerza.

 

Los efectos del sexo sobre el deporte

La combinación de ejercicio y sexualidad enriquecerá la calidad de tus “encuentros” entre las sábanas. Las personas que se ejercitan de manera regular o practican algún deporte consiguen un mayor nivel de excitación y de mejor calidad.

Pero a pesar de la amplia relación de virtudes que acompañan la práctica deportiva en relación con la sexualidad, no son pocas las voces que opinan que las relaciones sexuales intervienen negativamente en el potencial deportivo.

¿Qué hay de cierto en que el sexo perjudica los encuentros deportivos? Una rutina sexual saludable y regular ¿afecta a la ganancia o mantenimiento de masa muscular? Aclaremos términos.

 

¿Mito o realidad?

Ciertamente, mantener una relación sexual previa a una actividad deportiva de alto nivel varía significativamente los niveles hormonales y puede existir una afectación directa. Pero no necesariamente negativa.

Mitos aparte (ya los griegos se ponían pesaditos con la influencia negativa del sexo previo a la competición), ninguno de los múltiples estudios realizados al respecto ha arrojado resultados demostrables de que el acto sexual perjudica el rendimiento deportivo.

Otra cosa es pasar la noche en vela disfrutando de un apasionado encuentro sexual.

Cualquier actividad física que realicemos al día siguiente se verá mermada en intensidad por la falta de descanso (que no porque se te vayan las fuerzas en un orgasmo).

Sin embargo, existen estudios que sí apuntan efectos positivos al respecto.  A la postre, la actividad sexual libera endorfinas que aumentan la sensación de placer y bienestar. ¡Por algo les llaman las hormonas de la felicidad!